Inicio - Literatura & Ensayo - La revolución cultural griega

La revolución cultural griega

El desarrollo embrionario de las primeras polis tuvo lugar bajo el último período de la denominada Edad Oscura (siglos XIII a.C.-VIII a.C.) en la Antigua Grecia. La expansión territorial y el surgimiento de colonias produjeron que la estructura social cambiase, dando lugar a que nuevos grupos sociales dominantes pudiesen dedicarse al pensamiento racional, pues estos vivían del usufructo de las propiedades que habían ido adquiriendo mediante la conquista de nuevas regiones.

Posteriormente, durante la época arcaica (siglos VIII a.C.-VI a.C.) se constituyó la polis monárquica, en la cual los distintos territorios comenzaron a interactuar de manera paulatina. Durante este período se fueron configurando los rasgos de la futura hegemonía griega, la cual eclosionó durante el desarrollo de la polis aristocrática y el inicio del período clásico (VI a.C.-IV a.C.). Fue durante esta etapa cuando el poder dejo de estar en manos de una sola persona y paso a un grupo reducido el cual procedía de las clases sociales anteriormente citadas.

Estos acontecimientos históricos ocurrieron principalmente en la región del Egeo, situada en Asia Menor (actual Turquía); en los que durante la época clásica comenzó a erigirse la figura del physikay. Este elemento destaca por ser un intelectual interesado en la naturaleza (physis) y en todo lo que envuelve a esta, pues se trataban de filósofos interesados en la epistemología de lo natural que empezaron a cuestionar el papel del mythos y de las ideas sobrenaturales, otorgando al logos un papel más relevante del que había tenido hasta el momento.

La colonización del Egeo por parte de los griegos fue fundamental para crear las sinergias necesarias que desencadenaron una serie de cambios de paradigma, que producirían que por primera vez alguien comenzase a cuestionar hechos que antes se habían dado por sobreentendidos. Y es que precisamente de una de las poleis (ciudades dependientes de la metrópolis) apareció la figura de Tales de Mileto, quien creó la Escuela de los Milesios, la cual estuvo influida por la diversidad cultural al encontrarse entre Occidente y el Próximo Oriente, el comercio ultramarino y la necesidad de la mejora del transporte.

Los milesios, nombre por el cual se conocía a los seguidores de la escuela de Tales de Mileto, rechazaron la causalidad sobrenatural, apreciaron que una gran variedad de fenómenos podían y debían explicarse naturalmente e intentaron los primeros pasos hacia una comprensión del problema del devenir.

Por otro lado, dentro de los filósofos presocráticos tenemos a los pitagóricos, los cuales también desarrollaron un papel destacado en esta serie de cambios en la estructura cultural del mundo clásico. En este caso, esta corriente de pensamiento destacó por determinar en base a un fundamento matemático cuantitativo para medir lo que sucedía en la naturaleza; dicho de manera simple, buscaron interpretar la realidad a partir de hechos tangibles y empíricos.

Con el paso de los años, la hegemonía griega comenzó a tambalearse, pues desde las propias colonias veían el papel que tenían que jugar las ciudades-estado de manera distinta a como lo veían desde Atenas. La aparición de nuevos grupos dominantes en la estructura social, tal y como he remarcado en la introducción, produjo cambios en la concepción de las relaciones de poder. De este modo, las colonias griegas se rebelaron contra su metrópolis dando lugar a que la hegemonía pasase a manos de Macedonia y de Filipo II, iniciándose así el período helenístico (siglos IV a.C.-I a.C.).

Si de entrada cabe destacar un pensador influyente en los primeros años de este nuevo período, ese fue sin duda alguna Aristóteles, quien formado bajo el influjo del platonismo, instruyó al que probablemente fue el emperador de mayor importancia del mundo antiguo, Alejandro Magno.

El filósofo macedonio concibió como «segunda filosofía» a lo que otros llamaban physike; desarrollando lo que pasaría a ser conocido como demostración silogística. Esto supuso un gran impacto, pues estableció una serie de parámetros para medir y comprender sucesos que hasta el momento se habían dado por sobreentendidos; pues a partir de la observación y la investigación se podía llegar al conocimiento, o como lo catalogó Aristóteles, la episteme. A partir de los axiomas, las definiciones y las hipótesis se establecieron nuevas concepciones acerca de cómo estructurar la filosofía natural.

Y es que el propósito y justificación de las ciencias naturales es revelar las causas responsables de los fenómenos, y para la clara comprensión del término «causa» es fundamental entender acerca de lo «físico».

Huelga decir que el estudio de la naturaleza jamás recibió un apoyo directo en forma de financiación por parte del Estado; no obstante, esto no significa que a las élites no tuvieran ningún tipo de interés acerca del desarrollo de este nuevo tipo de filosofía, pues en algunos casos la aplicabilidad de las investigaciones realizadas podría resultarles provechosa. Sin embargo, en muchos casos dichas pesquisas no tenían un fin en sí mismo, pues el conocimiento era simplemente por placer, sin ningún objetivo concreto.

En conclusión, a lo largo de este artículo hemos visto cómo en un período aproximado de quinientos años, lo que hoy conocemos como ciencia comenzó a cristalizar. Si bien aquella primera physis poco tiene que ver con lo que hoy concebimos como «ciencia», no es menos cierto que su desarrollo marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad. La constitución de las ciudades-Estado, la expansión colonial, el surgimiento y consolidación de nuevos estratos sociales, sumado al aumento de los lazos comerciales entre las distintas regiones supusieron un cambio radical en las infraestructuras del imaginario colectivo.

De este modo, esta serie de sinergias produjeron que dentro de la filosofía comenzase a desarrollarse una línea de pensamiento dirigida a interpretar y comprender los fenómenos naturales que sucedían a nuestro alrededor. Siendo catalogada con distintos nombres, la idea de emprender deliberadamente investigaciones fue una natural extensión que movió en mayor o menor grado a todos los científicos griegos.

Así pues, los acontecimientos históricos que ocurrieron en Grecia consistieron principalmente en cómo el desarrollo económico y urbano se vio reflejado en la necesidad de establecer una serie de mejoras que contribuyan a continuar con este, legitimando a su vez a la nueva hegemonía, y garantizando así su consolidación en el poder.

Esta serie de procesos culturales en movimiento se desarrollaron en una época en la que la interdependencia y el mestizaje de distintas formas de comprender y ver el mundo estaban en constante diálogo. Sin duda alguna es muy probable que de no ser por este factor, hubiese sido muy difícil que en la Antigua Grecia se produjese un hecho de tal calado.

Así como no se puede entender a nuestra sociedad como heredera de las cenizas de la Ilustración francesa; es imposible comprender el Renacimiento y todo lo que este supuso, sin entender que hechos aparentemente tan sencillos como el silogismo aristotélico o las matemáticas de los pitagóricos tuvieron un impacto tan profundo, que a pesar del paso de los siglos, y el viraje que la filosofía natural experimentó, estos hicieron mella y quedaron de forma subyacente en el esqueleto cultural de la Europa medieval y moderna.

Acerca Guillermo Martín

Cosmopolita, hombre de acción, humanista. Me gusta viajar por el mundo para captar la experiencia de la vida. La crisis actual de las humanidades es una reacción a tanta hipocresía.