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No Man’s Sky

No Man’s Sky –desarrollado por la compañía inglesa Hello Games que hasta el momento había hecho una saga para ordenador titulada Joe Danger– sorprendió a todos con la creación de un juego mundo abierto (sandbox) sin límites. Un mundo en el cual el contenido, el espacio insondable; fuera creador mediante procedimientos informáticos, es decir, por una inteligencia artificial que en base a unos algoritmos fuera capaz de imaginar el universo entero a través de millones de planetas explorables. No Man’s Sky es un juego metafísico que ahonda en la experiencia más profunda del viajar, proponiendo un viaje sin límites hacia los confines de lo real, un universo inexplorado e inabarcable: caleidoscopio del alma humana. La tranquilidad, la búsqueda de sentido a través de la exploración, la investigación y documentación científica (podemos catalogar a miles de animales y plantas) y la perseverancia por sobrevivir frente a la soledad del viajero en un videojuego absolutamente distinto a lo que hasta ahora había ofrecido la industria.

         No Man’s Sky se ofrece como un catálogo de la imaginación humana, de lo que es capaz el hombre de soñar y de mostrar, a través de un cuidado arte, lo sublime del universo; si comprendemos el juego no como una aventura o un propuesta de acción, nada más lejos; sino como un placer estético. Jugar a No Man’s Sky podría ser una experiencia estética tan recomendable como contemplar un cuadro de Jackson Pollock o escuchar una partitura de John Cage. Bajo los códigos del arte postmoderno y jugando con el lenguaje de la ciencia ficción, la fantasía o la space-ópera sea en la novela, es evidente las referencias al universo de Isaac Asimov o en el cine, con películas como 2001 o La llegada. El jugador es un viajero que debe llegar al centro del universo (que otros llaman Galaxia) y aprender un idioma universal –el Korvax– perteneciente a una civilización perdida. Los Korvax, que dejaron a lo largo y ancho del espacio, cientos de miles de monolitos con gotas de su ancestral conocimiento. Para llegar a dicho centro y explorar todos y cada uno de los planetas que nos apetezca deberemos además de ir recabando información (que nos dará crédito), ir obteniendo recursos y objetos para hacer más cómoda y llevadera la exploración. Al modo de un Minecraft sideral deberás ir obteniendo minerales para mejorar tu equipo y tu nave y avanzar en el videojuego. Los peligros que te encontrarás son los propios del viaje espacial: inanición, si no recargas tu fuente de alimento; hostilidades e inclemencias climatológicas de lo más variadas (radiación, frío extremo, calor sofocante, gases tóxicos) que también deberás ir recargando si no quieres morir por causas atmosféricas; algún que otro dron vigilante que te hará un poco la puñeta y sobre todo, el mayor peligro que podrás encontrarse, eres tú: que estás solo y sin guía en un juego cuya regla es la máxima –quizás en demasía– se libre. Deberás luchar contra ti mismo y contra el tiempo humano frente a la extensión suprema del espacio y su eternidad. No Man’s Sky a través de su cuidada imagen y su delicada música propone fundamentalmente dejarse llevar (arrastrar) en todos esos mundos posibles que existen y disfrutar de ellos. No hay peripecia –si acaso es el primer videojuego que anula por completo la perspectiva de una peripecia– pero sí el atrevido reto de jugar sin reglas (y sin límites) en un universo infinito y explorar lo profundo, porque y ya lo dijo Heráclito si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.

Acerca Doc Mcfly

Nací con un mando bajo el brazo. Soy un apasionado de la tecnología desde que tengo uso de razón y un adicto a los videojuegos y a las series de animación japonesa; del que me considero un verdadero freak. Me apasiona leer, soy un viajero inmóvil que se mueve desde el interior de su habitación.