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Los mundos infinitos de Miyazaki

Seguro que muchos de vosotros ya lo conocéis, pero desde Parafernalia queremos hablar del genio de la animación japonesa. Él es el gran mago de la ilustración animada, el rey de las grandes historias con pequeños héroes, el maestro que nos enseñó que no todo en el anime tenían que ser peleas, épicas batallas o romances adolescentes. Y dado que el pasado 5 de enero cumplió 76 años, queremos rendirle homenaje. Hoy hablamos de Hayao Miyazaki, un hombre que vive por y para sus películas (verdaderas obras de arte), aportando un cachito de su alma en cada una de ellas. Los que hayáis disfrutado de toda su filmografía sabréis que ninguna de ellas es igual a la anterior. Es capaz de explicar magistralmente tanto un cuento para niños que hará soñar con una cama gigante en forma de conejo esponjoso, una aventura italiana sobre un aviador con cara de cerdo, una ciudad flotante extraída de los viajes de Gulliver o una historia bélica sobre la lucha constante entre el hombre y la naturaleza. Cada fan de Miyazaki tiene su película favorita, y por eso hoy voy a hablar de la mía (no pretendo convencer de que cambiéis la vuestra).

Mi elección para el artículo es El Viaje de Chihiro (ganadora del Oscar a mejor largometraje de animación en 2002). Una historia sencilla -escrita por el propio Miyazaki- sobre una niña caprichosa, Chihiro, que por accidente entra en un mundo mágico paralelo al de los humanos. Allí se encontrará con todo tipo de criaturas fantásticas y deberá madurar a la fuerza para poder sobrevivir. Es una obra que deslumbra por su gran estética (y el trabajo de ilustración que hay detrás) y su magnífica banda sonora (creada, como en tantas otras películas de Studio Ghibli, por el excelente compositor Joe Hisaishi). Pero lo que más me atrajo de esta película es el realismo de este mundo maravilloso. Miyazaki nos presenta una realidad habitada por dioses y seres mágicos (la mayoría extraídos del folklore japonés), un mundo onírico que pocos podríamos creer y sin embargo lo hacemos. Y es que no necesita de elaboradas explicaciones para darle verosimilitud, sencillamente nos lo creemos: !He aquí la magia! En la escena final de la película, vemos como Chihiro realiza un viaje en tren a través de ese mundo que desconoce, aquí aparecen seres nuevos que no habíamos visto aún. Seres de los que ignoramos su origen o historia. Cuanto más desconocido es el mundo en el que nos introducimos más inalcanzable e infinito se nos presenta, más auténtico. Porque al fin y al cabo el mundo en el que vivimos nunca aparece en su totalidad, lo vamos descubriendo día a día, a medida que crecemos y habitamos en él. En la vida no hay normas escritas ni roles predefinidos, tampoco hay malos o buenos absolutos; en definitiva, la vida no tiene límites.

Acerca Núria Nogué

Artista polifacética y poliédrica, cinéfila itinerante, estudiosa de la Paradoja de Fermi, creadora de personajes.