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Las Aventuras de Sir Breunis Saunce Pité

De cómo sir Breunis Saunce Pité, el peor y más vil caballero de los que existen en esta época, hubo de vérselas con El Caballero Bermejo de las Landas Bermejas y con Sir Blamor de Ganis.

Capítulo 1

El día de Pentecostés quiso Sir Blamor de Ganis ir a rezar a una ermita y en medio de un prado se encontró con el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas y éste le salió al paso.

-Señor caballero- dijo el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas- si os place, decidme vuestro nombre.

-Señor- dijo Sir Blamor de Ganis-, soy contrario a decir a nadie mi nombre.

-En verdad- dijo el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas-, si yo fuese requerido no me importaría decir el mío.

-Bien dicho está- dijo Sir Blamor de Ganis- .Entonces os requiero que me digáis vuestro nombre.

-Señor- dijo el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas-, me conocen como el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas y afirmo que mi señora Doña Bragwaine, esposa del Rey Uriens, Madre de Sir Darras, Sir Uwain le Fise de Roi Uriens, Sir Lucan de Dover y de diez caballeros más; y abuela de Sir Dinadan, Sir Lucadan, Sir Anadan, Sir Cole y bisabuela de muchos mancebos y doncellas, es la dama más hermosa del mundo.

-Señor -dijo Sir Blamor de Ganis-, apercibíos a justar porque mis oídos no pueden escuchar tamaña mentira. La más bella dama que existe y jamás ha existido es mi señora Doña Maledisant, esposa de mi señor el Rey de Gales del Norte y madre de Sir Bleoberis, Sir Perdises, Sir Tawleas del Escudo Cuadrado y otros diez caballeros ya muertos de viejos; y abuela de SirKehdius, Sir Plenorius y quince damas más, ya muertas de viejas; y bisabuela de innumerables nobles caballeros y tatarabuela de mozos y escuderos sin cuento.

-¡Ah, Señor – dijo el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas-, cómo escupís mentiras por vuestra boca!¡Aquí me tenéis, armado y apercibido y os rendiréis a mí como menguado y os desdeciréis de vuestras calumnias u os daré muerte!

-¡Por Dios – dijo Sir Blamor de Ganis -, que nunca me rendiré a vos, sino que seréis vos el que me pediréis merced y afirmaréis que mi señora es la más bella dama que jamás ha existido!

Y en estas que se alejaron un estadio y luego se envistieron con las lanzas y ambos fueron descabalgados por la grupa del caballo, y una vez en tierra pusieron sus escudos delante de ellos y se atacaron con las espadas. Diez horas estuvieron golpeándose de tal manera que sus escudos se rompieron en mil pedazos y tenían las cotas rotas y rasgadas, y sangraba cada uno por setecientas mil heridas, y las hierbas estaban tintas de sangre.

Entonces apareció en el prado una doncella perseguida por un caballero montado en un caballo escuálido y con el arnés viejo, sucio y golpeado.

-¡Ay, señores- dijo la doncella- , requiero vuestra ayuda, que ese caballero quiere darme muerte!

-Gentil doncella- dijeron-no podemos ayudaros en esta sazón porque tenemos una gran querella entre nosotros y la vida se nos hará insoportable si no caemos muertos uno u otro.

-Nobles señores –dijo la doncella-, apelo a vuestro honor de caballeros que me ayudéis en esta sazón.

-Decís bien- dijeron- y aparcaremos por ahora nuestra querella y os ayudaremos como podamos.

Y llegó el caballero de la armadura maltrecha donde estaban ellos y le gritaron:

-¡Señor caballero, deteneos y decid vuestro nombre!

-Señores – respondió el caballero de la armadura maltrecha-, no me viene en gana.

-Caballero – le dijeron-, a nosotros no nos importaría decir el nuestro, si vos lo requerís.

-Decís bien- contestó el caballero de la armadura maltrecha- ,os requiero que me digáis vuestro nombre.

-Somos- respondieron- el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas y Sir Blamor de Ganis y estábamos intentando darnos muerte porque no nos ponemos de acuerdo en que dama es la más bella, pero hemos detenido nuestra lucha a requerimiento de esta doncella, que asegura que queréis darle muerte.

-Es verdad- respondió el caballero de la armadura maltrecha- que quiero darle muerte, y mi nombre es Breunis Saunce Pité.

-Ay, ay- dijeron-, tenéis fama de ser el peor caballero que jamás ha existido y en todos los puntos el más infame. Y se dice también que nunca habéis podido descabalgar a ningún caballero, por muy mancebo que fuera.

-Señores –les respondió Breunis Saunce Pité- , por Dios que pagaréis vuestros insultos, pero primero he de dar muerte a esta doncella.

-Sir Breunis Saunce Pité – le dijeron- ¿qué querella tenéis con ella?

-Caballeros- les dijo Sir Breunis Saunce Pité-, mi querella es la que sigue: Estaba yo agotado después de perseguir a una dama para darle muerte y quise tener aposentamiento en una fonda. Esta doncella me sirvió un potaje y estaba tan salado que no pude terminarlo y me dio más sed de la que traía, así que determiné matar a esta doncella y llevo ya tres horas persiguiéndola.

-Por nuestras cabezas- dijeron Sir Blamor de Ganis y el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas-, que sois el caballero más vil que hemos visto ¿ Por qué queríais dar muerte a la primera dama?

-Me sirvió un potaje muy salado- respondió Sir Breunis Saunce Pité- al requerir yo aposentamiento.

-¡Oh, dulce Jesús –le respondieron- que sois más infame que Satán!¡De buen grado os daríamos muerte aquí mismo, pero sangramos por setecientas mil heridas cada uno y apenas nos tenemos en pie!

-Caballeros, apercibíos- les exhortó Sir Breunis Saunce Pité- porque me habéis insultado y he de defender mi honor antes de dar muerte a esta infame posadera.

– Mi señor Sir Breunis Saunce Pité –le dijeron- , poco honor sacaréis de justar con nosotros porqué sangramos de no menos de setecientas mil heridas cada uno, y apenas podemos montar, pero si no nos dejáis más opción, justaremos.

-Decís bien- les contestó Sir Breunis Saunce Pité.

Y el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas montó en su caballo y envistió a Sir Breunis Saunce Pité y lo descabalgó por la grupa del caballo. El Caballero Bermejo de las Landas Bermejas desmontó y sacó su espada, pero Sir Breunis Saunce Pité volvió a montar y se alejó del campo como si le persiguiesen las hordas del infierno.

-Por mi cabeza –dijo el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas- ,que es ciertamente el caballero más cobarde de esta u otra era. Pero veo que se acerca corriendo mi escudero desde la floresta que hay al acabar el prado.

-Veo yo también –dijo Sir Blamor de Ganis- que también se acerca el mío corriendo y sin resuello. Aparquemos aún más nuestra querella y a ver qué noticias nos traen.

-Señores –dijeron sendos escuderos-, corremos porque hemos de deciros que cada una de vuestras damas ha muerto de puro viejas que eran.

-¡Ay buen Dios – dijeron los caballeros-, que hayan muerto semejantes beldades!

Y cayeron El Caballero Bermejo de las Landas Bermejas y Sir Blamor de Ganis al suelo e hicieron grandísima lamentación; y al cabo murieron por sus setecientas mil heridas y de pura aflicción y llanto.

-Que desgracia –dijeron los escuderos- que hayan muerto ahora, antes de armarnos caballeros y después de tanto coserles las heridas después de las justas…¡Y que grandísima sed nos atenaza después de correr tantas y tantas leguas para traer estas malas nuevas a nuestros señores!

-Buenos mozos –dijo la doncella-, yo os daré aposentamiento y de comer un potaje, si os place.

-Gentil doncella-le respondieron-, dadnos pues aposentamiento y ese potaje, pero que no esté salado porque tenemos la garganta seca.

-Perded cuidado- dijo la doncella- que aún no lo he salado, creo y sólo le pondré un puñado de sal, que tienden a salirme sosos.

Y aquí termina esta aventura de Sir Blamor de Ganis y el Caballero Bermejo de las Landas Bermejas, que pusieron en fuga al infame Sir Breunis Saunce Pité y salvaron a la doncella.

Acerca Pablo Álvarez

Hulk cuando no está en su forma verdosa y machacando se llama Pablo Álvarez y es ilustrador y librero. Hulk machaca, dibuja y pinta, lee novelas, mira documentales de historia, aplasta, le gustan los cómics,juega a rol y juegos de mesa y wargames donde tritura a sus rivales, lee ensayos de historia y antropología, cruje huesos y mira series. Hulk es fan de Tolkien y desmiembra a quien no le guste el Silmarillion. Hulk colecciona figuras de plomo. Solo puede tranquilizarse a Hulk con los periquitos. A Hulk le gustan los periquitos, pero no le gustan quienes no le gustan los periquitos. Puedes seguir a Hulk/ Pablo Álvarez en Facebook en sus páginas Apocalipsis librero y Frikidibus.