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¿Cuál fue el ideario político de los frenólogos?

Introducción

La frenología fue una práctica científica que tuvo lugar a lo largo del siglo XIX. Este método tuvo éxito entre gran parte de la sociedad y consiguió abrir una brecha entre los grupos predominantes, los cuales determinaban que consejos y actitudes debía seguir la población. Los galenos y la Iglesia vieron como en pocas décadas los frenólogos fueron consolidando y construyendo una hegemonía cada vez más preponderante, llegando incluso a establecer un papel estructural en el seno de la sociedad.

De esta manera y durante un período largo, la frenología ejerció un papel de árbitro que dictaminaba que rol debía desempeñar cada individuo, donde podía destacar este y que medidas podía tomar para desarrollar sus potencialidades.

Argumentación

El craneólogo Franz Joseph Gall nacido en 1758, fundaría la frenología alrededor de 1800. Como es bien sabido, esta se fundamentaba en palpar el cráneo de un sujeto determinado, y mediante los diferentes bultos que presentaba en la superficie, se establecía en que campos de conocimiento la persona tenía más capacidades y posibilidades de destacar. Poco a poco, lo que empezó como una “moda” se fue extendiendo entre los diversos estratos de la sociedad, a la vez que el número de frenologistas fue creciendo paulatinamente, por lo que su capacidad de acción y difusión también fue a más.

En base a la observación del paciente y a los conocimientos que el frenólogo había adquirido sobre este, se establecían una serie de parámetros generales que servían para diagnosticar sus fortalezas y debilidades. Además, el hecho de que mediante una retórica compleja se expresara dicho diagnóstico daba pie a que este fuera más creíble, y aparentemente veraz.

Por otro lado, para acabar de comprender la existencia de la frenología hay que tener en cuenta el contexto cultural, político y social en que esta práctica fue desarrollada, a lo que hay que cabría añadir el hecho de que fue en Estados Unidos donde la frenología tuvo más fuerza y hecho más raíces. Y es que durante el período que abarca los últimos coletazos del siglo de las Luces junto a los inicios del siglo XIX, fueron unos años en los que la Modernidad comenzó a construirse, a la vez que una nueva sociedad comenzaba a nacer como consecuencia de los procesos de industrialización.

De este modo, ante la incertidumbre de que lo viejo no acaba de morir y de que lo nuevo no acaba de nacer, surgirían otras alternativas a la interpretación de la realidad. El papel de la Iglesia y del Estado como reguladores de la sociedad quedaría cuestionado ante la irrupción de la frenología, una especie de “charlatanería” que ofrecía nuevas maneras de percibir la realidad.

Como venía diciendo, fue en Estados Unidos donde dicha práctica tuvo más éxito. Esto se debe a la inestabilidad política que produjo la Guerra de Secesión (1861-1865), en la que finalmente la esclavitud sería abolida. Precisamente, la ausencia de un Estado fuerte y consolidado, sumado al hecho de la existencia de un conflicto bélico de por medio, daría alas a la frenología, la cual ocupó el espacio de poder que había quedado vacío. Poco a poco, la idea de la salvación individual mediante el hecho de acudir a sesiones de frenología fue cuajando, extendiéndose por todo el territorio y disputando a dos actores como eran los sacerdotes y los médicos el rol de intelectual rural en el seno de la sociedad.

Así pues, la función política de los frenólogos consistía en dar respuesta a los grupos dominantes, necesitados de un agente social que responda a sus necesidades espirituales. Sin embargo en la mayoría de casos, la frenología siguió contribuyendo a que las diferencias sociales de clase, raza o género continuaran perpetuándose, siendo además justificadas y legitimadas por la supuesta verdad que dicha ciencia daba.

Por lo que respecta al ideario político que los frenólogos esgrimían, este se caracterizó por el intento de establecer el materialismo y el positivismo como dos ejes centrales sobre los que fundamentar sus teorías. Para empezar, se situó al cráneo y al cerebro como partes centrales de la identidad y las actitudes del individuo; por lo que sin duda alguna, esta afirmación supuso un ataque directo a los postulados eclesiásticos, los cuales creían en el determinismo divino.

No obstante, si bien los frenólogos no negaban la existencia de un Ente Superior, sus afirmaciones respecto la teoría organicista establecía de facto que lo material se situaba por encima de lo metafísico, pues la religiosidad era uno de los elementos que supuestamente se encontraban en forma de bulto en la superficie craneal.

Además, a todo esto se le añade su visión positivista sobre la realidad, pues consideraban que mediante las palpaciones craneales se podían detectar determinados índices de criminalidad y peligrosidad a los cuales se les podría poner remedio mediante la educación y la prevención.

Conclusiones

Actualmente la frenología está considerada una pseudociencia, la cual prácticamente se ha extinguido. No obstante, convendría deshacernos de nuestra visión posmoderna de la realidad y tratar a entender el “por qué” del éxito que dicha práctica tuvo durante prácticamente un siglo. Como ya he dicho anteriormente, el contexto cultural e histórico fueron determinantes a la hora de construir este cuerpo de conocimiento, pues los cambios de perspectivas y de paradigma acontecidos durante la Revolución Francesa y la Revolución Industrial influyeron profundamente en la conformación de las nuevas ideas espirituales de la contemporaneidad.

También contribuiría en asentar parte de las bases sobre las que la psiquiatría y la psicología se fundamentarían a partir del siglo XX, pues la positivación que la frenología hacía del perfil social del individuo, sirvió para que posteriormente se adoptara en los ámbitos jurídico y profesional.

Además, la función de los frenólogos tuvo su importancia durante varias décadas debido a la falta de respuesta de las autoridades estatales y religiosas, ya que supo buscar y cubrir los espacios a los que estas no llegaban. Sin embargo con la entrada en el nuevo siglo, los pilares ideológicos y políticos sobre los que se sustentaba la frenología comenzaron a quedar desmontados ante los avances científicos (principalmente por parte de la neurología), los cuales supieron llegar de nuevo a todos esos estratos sociales que necesitaban entender las diversas causas de las actitudes e inquietudes del ser humano.

Y es que al fin y al cabo, la frenología era el fruto de unos cambios epistémicos acontecidos durante los procesos de construcción y desarrollo de la Modernidad, a los trataría de dar respuestas que contribuyesen en romper con el dogmatismo religioso y la ausencia de críticas a un sistema social y político que se estaba quedando obsoleto.

Acerca Guillermo Martín

Cosmopolita, hombre de acción, humanista. Me gusta viajar por el mundo para captar la experiencia de la vida. La crisis actual de las humanidades es una reacción a tanta hipocresía.