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Diccionario de términos weilianos

Sólo el equilibrio deshace la fuerza.
Simone Weil

 

La idea de Weil acerca de la filosofía corresponde con su concepción de la realidad, la cual está forjada fundamentalmente en la experiencia. Una idea que va modificando, pero cuyo carácter ético nunca pierde, pues se corresponde con un saber de autotransformación. Para Weil la filosofía tiene que transformar a la sociedad a través de la reflexión personal; una filosofía de marcada influencia platónica, pues ella la define como la transcripción del platonismo en cada década. Asimismo asumiendo la importancia de la dimensión práctica, la cual es definida como: crítica, con el lenguaje político. El uso de ficciones y en tanto propuesta política para la reestructuración del Estado francés. Declaración de derechos.

La filosofía es un modo de ser, una virtud adquirida (segunda naturaleza) Un modo aprendido por la costumbre y el hábito constantes, es decir por el trabajo. Trabajo sobre uno mismo, volcar toda el alma, para adquirir una cierta manera de sentir y una cierta manera de actuar. Orientación de la mirada, saber dónde focalizar. Tener el convencimiento de eliminar aranceles, ficciones, de no engañarse nunca. Hacer un esfuerzo de atención a lo real. “El acceso al reino de la verdad depende del deseo y la atención”. Concebir los problemas insolubles en su insolubilidad, después contemplarlos a la esperar, sin esperar nada, hasta que la solución nazca casi de casualidad. Para Simone Weil la filosofía es la traducción de los textos de Platón, eterna como el arte y cada filósofo transcribe al lenguaje de su época la sabiduría reminiscente que logra captar. En cada momento se trata de repensar y reescribir esa tradición, ese saber inalterable. Hacer operativas a nuestro hoy esas verdades intemporales.

Para Weil el objetivo de la filosofía son los valores y su reflexión, unos valores que entiende como el aspecto de lo real que nos permite identificarnos en un orden jerárquico. Un orden cuyo punto de partida es la experiencia, una experiencia que cabe distinguir distintas fuentes, pero que queda definida como: la incorporación de lo que nos va pasando. Weil decide experimentar “científicamente” con su realidad y con el momento que vive, y eso que le va pasando le modifica.

Atención: posición de activa espera que debemos adquirir para captar la gracia (luz). Capacidad para atender a lo que no se tiene (y debemos recibir).

Alma: aquello que desea o atiende a lo que no tiene. Dotado de una serie de necesidades que son exigencia cubrir.

Arraigo: necesidad de pertenencia a un medio propio, echar raíces. Relación directa con lo real. El desarraigo de los obreros les imbuye una somera ignorancia; les quita libertad y les anula el pensamiento.

Barbarie: reacción natural del hombre ante una fuerza que le arremete. La trasmisión de un golpe recibido, reacción más natural en el hombre. Se es siempre bárbaro frente a los débiles. “Hitler no fue un bárbaro”.

Ciencia: vinculada a la idea griega de episteme, debe recuperar la geometría como forma de contacto con la realidad. Olvidándose de el álgebra pues ella es un lenguaje ficticio que la acaba instrumentalizando. Una ciencia que debe vincularse con una técnica liberadora; deberá liberar al trabajador del esfuerzo físico.

Espiritual: llega al mundo cuando la mecánica se detiene, filtrándose por los poros de lo real.

Experiencia: (erfahrung) experiencia extra científica relacionada con lo sentido en el arte o la literatura. Marcas que la vida va dejando en nosotros (huellas que adolecen). Desajusten en nuestras expectativas que integramos como propias. Tiene carácter de dificultad, por eso se van incorporando. Fuente de experiencia: formación académica, política (círculos sindicales, fábricas, lecturas) y mística.

Filosofía: saber de autotransformación en acto y potencia. Aprender a orientar la mirada. Modo de ser (virtud ética) que se adquiere con el trabajo y la perseverancia. Tradición eterna que cada época debe repensar y transcribir a la forma de pensar, su máximo representante es Platón.

Fuerza: ley que rige la realidad y que se impone en todo aquello que impregna. Marcado carácter cosificador, su efecto es el malheur. De naturaleza universal arrasa todo lo que hay tras de sí. Capaz de destruir y aniquilar todo lo que toca, desde lo espiritual, las ciudades, hasta incluso civilizaciones enteras. La fuerza es capaz de anular todo lo que el hombre puede llegar a ser. La cosificación supone que el hombre se convierte en cosa y que por ello, pierda la capacidad de influir solo con la mera presencia en el otro. Solo una virtud sobrenatural es capaz de dominarla.

Futuro: lo que no vendrá, pues hemos perdido la capacidad de alterar sobre las condiciones actuales.

Guerra: enfrentamiento donde los elementos ficticios impiden ver el objeto original. Matar se convierte en una trivialidad. Ebriedad por el asesinato.

Historia: falsa por definición, pues quien la escribe son quienes no han tenido un experiencia de la verdad, los vencedores.

Hombre: dotado de un principio activo, fuerza interna. Puissance, potencia, foco de poder, centro de atención. “Puedo, luego existo”, dotado de pensamiento que es acción, posibilidad de intervenir en lo real. Un ser humano que se define por crear ficciones, pantallas, mundos imaginarios frente a las hostilidades de un mundo que le arremete y que trata de cosificarle. Lo genuino en el hombre es la creación.

Imaginación: lugar donde se crean ficciones y pantallas que dan aire a los agredidos/oprimidos por la fuerza.

Ilíada: el más bello espejo de la realidad humana, que gira entorno a la fuerza y sus efectos cosificadores. Y moviéndose en torno a la gran amenaza que pueden sufrir los hombres: la destrucción de una ciudad, Troya. Homero contó la belleza del hombre, su sufrimiento y la muerte de los héroes.

Justicia: noción de equilibro completo en el reino de lo humano (la ciudad). Invisible

Libertad: correspondencia entre acción y pensamiento. Una acción es libre cuando acción y pensamiento concuerdan.

Malheur: (desventura) influencia que ejerce el contacto directo con la fuerza. Sufrir la fuerza en su forma más desgarradora.

Opresión: estado vivencial en el que se encuentra la mayoría de los hombres. Los hombres están oprimidos a consecuencia de cómo está reglado y distribuido el trabajo. Una opresión que solamente genera sumisión.

Pensamiento: arma de defensa ante los ataques y limitaciones que nos impone la realidad y su ley. Mecanismo de liberación.

Poder: ilimitado en su esencia, no tiene límites por sí mismo. Introducción, para auto legitimarse, de elementos ficticios (vacíos de contenido). La ficción como centro del poder.

Realidad: de orden material, está enteramente regida por la ley de la fuerza. Es el límite que oprime y determina lo que puede llegar a ser el hombre. Pero tiene momentos de suspensión, pues su materialidad es porosa.

Trabajo físico: única forma de contacto con lo real, entendido como intercambio equilibrado de energías en un medio, de no ser así, cosifica.

Valores: aspecto de lo real que nos permite identificarnos en un orden jerárquico o de preferencias. Objeto de la reflexión filosófica.

Vida social: regida por la ley de la fuerza y que esencialmente es lucha de clases. Funciona mecánicamente (análogo al funcionamiento de las fábricas).

Acerca Javier Gil

Situacionista, amante de los gatos y experto en la generación beat. Desde Parafernalia queremos ver arder los motores del mundo, la transformación ha de venir desde abajo.