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Alien: la saga

A propósito del reciente estreno de Alien: Covenant, desde Parafernalia queremos hacernos eco de la repercusión y explorar el universo de una de las sagas de culto por excelencia de la ciencia ficción. Alien (1979), primera entrega de la saga y dirigida por Ridley Scott es sin lugar a dudas una obra de culto, referencia de su género y un clásico memorable y terrorífico, que explora las posibilidades de la intromisión de una criatura alienígena, conocida como xenomorfo, a bordo de la nave espacial Nostromo, un carguero que recibe un mensaje de socorro de un planeta desconocido. El celebre guión fue firmado por Dan O’Bannon, quien – en palabras del polifacético artista Alejandro Jodorowsky – quedara tan frustrado tras el fracaso en la producción de la adaptación de la novela Dune, que para recuperarse ideo esa extraña criatura, bautizada con el nombre de Alien. Del Dune de Jodorowski deciros que hay un documental que aborda el proyecto fallido y que quería contar en el reparto con Orson Wells, Salvador Dalí o David Carradine y entre entre el equipo artístico con el genial Jean Giraud (Moebius), Chris Foss o H. R. Giger quien después haría el diseño artístico de la nave abandonada The Derelict, así como su interior, el piloto muerto (Space Jockey) y por supuesto el diseño del Alien; trabajo por el cual fue ganador del Óscar al mejor diseño escénico. Cabe decir que en un principio la teniente Ellen Ripley iba a ser un hombre, interpretado por Tom Skerrit, quien luego sería el capitán Dallas; pero finalmente se decidió que Ripley sería una mujer tras el éxito de otras películas protagonizadas por personajes femeninos. Tras un arduo proceso de casting eligieron a la actriz Sigourney Weaver como personaje protagonista. Cuentan que fue la única actriz que no chilló en la escena del almuerzo en la cual sale del estomago de John Hurt el Chestburster. Fue el primer papel estelar para Weaver, quien convirtió a Ripley en un icono del cine de ciencia ficción, una heroína de gran temple capaz de dominar la situación y ser la única de la tripulación – junto al gato Jonesy – en sobrevivir al temible alienígena, quien era interpretado por Bolaji Badejo, actor nigeriano que consiguió el papel gracias a la inusual extensión de sus piernas y brazos. Quiero hacer una especial mención del robot Ash, siento una especial repulsión hacia él, la misma que llega a sentir Ripley, un extraño odio o «racismo contra la alta tecnología» que ambienta toda la saga. Ash es cómplice de Mother, la IA que controla la nave, para traer al xenomorfo a la Tierra. Obtuve grandes dosis de placer cuando Ian Holm estalla en cortocircuitos y de su boca no deja de salir a borbotones ese repugnante líquido blanco.  Alien, es una de esas pocas películas que intento ver una vez al año, siento predilección por una película que me atrapa, la clásica historia del monstruo que devora todo al que pasa por su camino.

Tras el éxito, James Cameron cogió el rumbo de la saga y escribió y dirigió Aliens (1986) y aunque puede que muchos piensen de mí que soy un blasfemo, me gusta más que la anterior; sin negar el mérito y aprecio que siento hacia la primera. De Aliens valoro sobre todo el cambio de registro, el haber sabido pasar de una película de terror a una película de acción. El cambio tiene todo el sentido en la medida en que el espectador ya conocía a la criatura, no tendría porque asustarse de nuevo. También admiro la transformación que experimenta el personaje de Ripley, ahora con la rabia acumulada por la vivencia ocurrida más de cincuenta años atrás. Pues recordemos que es encontrada de forma casual y regresa a la vida después de un largo hipersueño. Se nos muestra un personaje mucho más complejo, encarnado por una Sigourney Weaver excepcional, capaz de pasar del miedo a la ira, repleta de matices y con la osadía de arriesgar su vida para salvar a la pequeña Newt, en esa escena final memorable. Es una película que hace honor a su nombre, sale muchos, pero que muchos aliens. Ellos cobran un protagonismo atroz, esta vez conocemos más sobre sus orígenes y cómo se reproducen: utilizando cuerpos humanos como incubadoras (escena eliminada de la versión final de Alien) y conocemos a la Reina Alien, la cual engendra sin cesar decenas de huevos. La estructura de funcionamiento podría recordarnos al esquema social de una colmena u hormiguero, una reina poniendo huevos y tras de ella un ejército para defender o sacrificarse por el colectivo. Podríamos llegar a decir que hay diferentes tipos de aliens o clases sociales: unos encargados de la supervivencia de la reina, otros carne de cañon, capaces de morir solo para acabar con la munición de las torretas de defensa; otros dedicados a la exploración y a cazar humanos para abastecer de nuevos receptáculos a la colmena.
También quisiera hacer hincapié en el robot Bishop, un modelo más avanzado que su predecesor – como ocurre entre David de Prometheus y Walter de Alien: Covenant – interpretado por Lance Henriksen quien da vida a un personaje tan carismático como inquietante; pero que en ningún momento desfallece y flaquea su incondicional apoyo hacia la especie humana. Un robot que siguiendo las tres leyes de la robótica de Isaac Asimov, es una máquina dócil con un alto grado de autoconciencia. Memorable es su frase cuando debe arriesgar su vida para arreglar la antena de comunicaciones que hará que traigan una nave de rescate y dice «Creedme, preferiría no ir. Puede que sea sintético, pero no un estúpido»
Aliens cumple lo que promete y ofrece al espectador un espectáculo de lucha encarnizada, con grandes efectos especiales destacando, el animatronic de la Reina Alien y que acumula tensión hasta el deseado desenlace. Para mí la saga podría haber concluido aquí, de hecho Ripley logra resolver los conflictos de su pasado y acabar con toda la especie; pero los productores decidieron encargar a un joven director de videoclips, de fuerte personalidad, David Fincher para una nueva entrega: Alien 3 (1992). El film es irregular, de resultado fallido, dónde vemos a la teniente Ripley convertida más en una “niña llorona” que en la fuerte heroína de las anteriores. De hecho es una película de la cual apenas recuerdo nada, y que lo más destacable sea su final (atención spolier) pues Ripley se suicida arrojándose a un tanque de lava, antes de que la larva del alien salga de su vientre por completo; un final tan teatral como esperpéntico. Aún así tiene el mérito de hacerse con un final conclusivo, que sería digno de la saga si no fuera porque – y todavía no sabemos responder cómo – se quiso hacer una innecesaria continuación.

Pues cuando nos pensábamos que no se podía hacerse peor, apareció Alien: Resurrección (1997) dirigida por el director francés Jean-Pierre Jeunet y con guión de Joss Whedon, conocido por haber dirigido la exitosa The Avengers. Han pasado más de doscientos años de la muerte de Ellen Ripley y un grupo de científicos logran clonar una copia perfecta de la teniente y junto a ella el embrión que aguardaba en su interior, la Reina Alien. Ripley se convierte en este film, sin demasiado brillo, en una guerrera silenciosa, de sangre fría y recubierta de ácido, capaz de luchar y acabar contra todos; el personaje parece sacado de un torpe videojuego y el film roza más lo cómico que lo épico. Al final, tenemos de nuevo un duelo Ripley/Reina Alien; esta se pone a parir huevos sin cesar; uno de ellos resulta ser un alien blanco – como los que aparecen en Covenant – y parece obedecerle. Tras una emotiva escena, en la que se abrazan, Ripley la arroja a la vacuidad del espacio. Sobre sus supuestas continuaciones Prometheus (2012) y Alien: Covenant (2017) ambas de Ridley Scott, deciros que para mí no las considero dignas sucesoras de la saga; sino falsas precuelas que se enredan demasiado sobre el origen del monstruo. Antes prefiero recomendar el videojuego Alien: Isolation de estética y ambientación al original, donde llevaremos a Amanda Ripley luchando y tratando de sobrevivir a los aliens. Sin lugar a dudas, la saga Alien es muy recomendable, cuenta con dos películas memorables y dos continuaciones que aunque fallan en muchos aspectos, se dejan ver y son de obligado cumplimiento para todos aquellos fieles amantes de la ciencia ficción. Y recordad: en el espacio nadie oirá vuestros gritos.

Acerca Doc Mcfly

Nací con un mando bajo el brazo. Soy un apasionado de la tecnología desde que tengo uso de razón y un adicto a los videojuegos y a las series de animación japonesa; del que me considero un verdadero freak. Me apasiona leer, soy un viajero inmóvil que se mueve desde el interior de su habitación.
  • Victoria RockGaara

    Por favor, si vais a escribir sobre algo, al menos escribid de algo que sepáis, porque de Alien está claro que NO TENÉIS NI IDEA.

    Si me pusiera a enumerar los fallos y MENTIRAS que aquí he leído no terminaba en dos días.